Sostenidos por la danza de la paz

Sostenidos por la danza de la paz

Alicia Guidonet. Este año volvimos a celebrar la Semana Mundial de la Armonia Interconfesional. Lo hicimos, una vez más, conjuntamente con  Casa Turca de Barcelona. La jornada se inició en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria del Barrio Gótico de Barcelona con una mesa redonda que abrimos con la siguiente pregunta: "En una sociedad secularizada, ¿qué papel tienen las tradiciones religiosas?" Tres representantes de tres comunidades religiosas compartieron elementos de discusión y reflexión. Fátima Ahmed, responsable de l’Associació Internacional Diàlegs de Dona, Josep Miralles, jesuita, sociólogo y teólogo, y Marcel Odina colaborador de la Plataforma Mozaika y impulsor de la iniciativa judío musulmana Salam Shalom. El diálogo nos llevó a reconocer las fronteras, no siempre claras, entre cultura y religión. También, a visualizar que nuestra sociedad es una realidad plural, aunque la persona religiosa con frecuencia se encuentre lidiando con procesos de estereotipos i/o incomprensión. Del compartir se nos hizo evidente que la identidad es un concepto y una experiencia inherente al ser humanio, y que poner en juego este elemento en la interacción es necesario. Las religiones pueden aportar factores comunes, transversales, o bien, propios, diferenciales. Las tres tradiciones comparten las raíces del libro: los textos literarios, filosóficos, de pensamiento, y las tres sienten que pueden aportar, desde este ámbito, algo al conjunto de la sociedad. Pasa lo mismo con la experiencia de hospitalidad y comunitaria. Queda claro, en definitiva, la importancia de la narración, de explicarnos, a la vez que compartimos quienes somos, a fin de empoderarnos y establecer interacciones sociales positivas. Como suele pasar, la mesa redonda y el posterior debate no respondieron a la pregunta inicial: se trataba más bien de sostener los interrogantes y de compartirlos.

La segunda parte de la jornada dio paso a un taller participativo de danzas hebreas y cristianas. Diferentes personas, de adscripciones culturales y religiosas diversas, se adentraron en músicas y movimientos que nos comunicaban como, mediante el cuerpo y la música, algunas tradiciones religiosas expresan quienes son, como viven y creen. La danza circular hebrea nos transportaba al acento comunitario de esta confesión, mientras que los sones del Ubi caritas et amor, Deus ibi est (donde hay caridad y amor, allí está Dios) nos conectaban con la experiencia fundante cristiana. Al finalizar, una danza de la paz sostuvo los últimos momentos de la jornada.

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