El testimoni d'una ex-alumna de Migra-Studium per Radio Vaticana

El testimoni d'una ex-alumna de Migra-Studium per Radio Vaticana

En el programa: "Hola mi gente!" per a immigrants que viuen a Itàlia, dedicat a  temes relacionats amb la convivència i la interculturalitatGoharik, dona d'Armènia

“Emigré sola, en 2004, con 49 años.

Vine a Barcelona después de haber vivido durante los 16 últimos años de mi vida la destrucción de la Unión Soviética, la guerra entre Armenia y Azerbayan por Nagorni Karabakh, una profunda crisis postguerra en todas las áreas: política, económica y moral, sin señales de mejora.

Con mi marido llevábamos casados 27 años, tenía una hija de 24 años. Todos teníamos carrera, trabajábamos mucho, pero vivíamos en una miseria insoportable. Yo era profesora de lengua en la secundaria.

Decidí emigrar y trabajar como cuidadora de personas mayores. Había oído, que a las empleadas tratan bien y les pagan mucho. Conocía a una mujer ,que estaba aquí ya hace años.

El primer año trabaje en una casa privada sin vacaciones, sin fiestas, tenia un permiso de salir de casa una vez a la semana de 16:00 a 20:00 los lunes.
Cuando en el metro veia las limpiadoras ,les tenia mucha envidia por vivir en la libertad y poder ver mucha gente cada día.

No era religiosa, pero en aquí El Dios era mi único apoyo. Nunca en mi vida había rezado con tanta fe. Y luchaba. Y dios me ayudaba. Conocí gente mala y buena, ignorante y muy culta. Unos me humillaban (a lo mejor sin querer), otros me animaban. Solo el intento de pronunciar mi nombre correctamente ya era mucho respeto para mi.

La lucha por sobrevivir sin perder mi identidad me convirtió en una persona valiente, fuerte. Aprendí ser más tolerante, superar prejuicios, xenofobia, ser autocrítica, reconocer mi propia ignorancia en muchos ámbitos.

Después de 3 años de soledad traje familia; mi hija tiene buen trabajo, mi marido hace trabajos puntuales. Vivimos juntos y somos felices.

Doy clases de ruso, hago traducciones, trabajo como mediadora en un ambulatorio. Leo mucho, estudio sin parar. Estoy muy agradecida por poder estudiar y aprender en mis 54 años.

Tengo muchos amigos de aquí y ayudo a otros inmigrantes a integrarse.

Cuando cojo el metro y veo a las limpiadoras del metro, sonrío siempre.”

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